mellado

RAÚL MELLADO  (Niblinto -Collipulli, 1931) Aunque nació en Niblinto, cerca de Chillán, donde su padre ferroviario fue jefe de estación en la vecindad de Coihueco, Mellado llegó muy pequeño a Collipulli. Pasó toda su niñez, y parte de su adolescencia, templando su carácter en estas zonas de aires diáfanos, de maderas olorosas y tierras coloradas. Muy joven emigró a Santiago en donde se adiestró como aprendiz gráfico. Después se matriculó como estudiante nocturno en la Universidad Popular Valentín Letelier, e ingresa al grupo de amigos del arte Despertar. Por aquellos tiempos de junior y obrero gráfico comienza a hacer sus primeras armas de escritor. La pasión por la escritura lo acerca al periodismo. Oficia primero de secretario del director de la revista Vistazo, y luego se convierte en redactor y director de dicha publicación; más tarde trabaja como director del suplemento literario del diario El Siglo, redactor del diario Central de Chillán, y Jefe de Prensa de la Radio de la Universidad Técnica del Estado. El golpe militar de 1973 puso fin a su prolongada carrera periodística.
La poesía de Raúl Mellado es sobria y natural como es él mismo; escribe de un modo que recoge cierto espíritu tradicional del lenguaje chileno. Una atmósfera sutil, idioma depurado con una pátina de olvido, y elementos que pueblan nuestra cultura, dice Manuel Mesa Seco (El Heraldo, Linares, 08/09/81)
Según Gonzalo Orrego (La Últimas Noticias, 15/11/81), Mellado no lleva su tesoro interior con altanería, sino que mira hacia la tierra, de la que saca sus palabras (...) Él está atento a sus semejantes, y ellos, que son parte de la naturaleza, inspiran su ritmo.
A pesar de su larga trayectoria su obra publicada es escasa en libros; sin embargo, gran parte de su producción está dispersa en los diarios populares, en los suplementos, en las páginas  culturales, en tarjetas y trípticos. También se encuentras textos suyos en antologías como: Antología de la Poesía Social de Chile; Poesía Chilena a través del Soneto; Veinticinco Poetas Chilenos;Moradores de la Lluvia; Geografía Poética de Chile: La Frontera; Poetas del 31.
Se dice que más que dedicarse a publicar su propia obra, ha vivido haciendo la biografía, difundiendo los avatares y la producción literaria de  sus colegas. Tanto así que ha publicado por años la revista  de poesía La Hoja Verde, quizá la única publicación chilena de este tipo que ha logrado permanecer en el tiempo sin interrupciones desde su primer número en septiembre de 1989.
Luis Alberto Mansilla dice que, al parecer, a Raúl Mellado no le interesan los reconocimientos y los homenajes. Tal vez escribe poesía como una necesidad de comunicarse con él mismo. Y como no es hombre de ninguna galaxia sino de Chile y en medio de su pueblo, no hace poesía con polvo de estrellas. Lo movilizan las grandes necesidades del hombre, así sean de pan, de libertad, de paz, de justicia o de verdad. No ha eludido sino que ha prolongado con su bello idioma los temas que encontró en sus reportajes, en sus viajes en microbuses, en su barrio, en la crónica cotidiana de la gran ciudad en la que ha realizado gran parte de su vida. (Revista Pluma y Pincel, 1990)
Aún cuando ha vivido la mayor parte de su vida en la capital, se puede decir que Raúl Mellado es uno de los pocos poetas que pueden trascender la provincia sin perder sus raíces auténticas.

OBRAS PUBLICADAS:

* Poemas, 1950
* La tierra Colorada, 1958.
* Cuerdas de lluvia, 1978.
* Verbo de la Tierra, 1981.
* Tren del Sur y otros Poemas, 1989.
* Musas a la Cacerola, 1994.
* Como si fuera un Puente, 1999.
 
 

SELECCIÓN





CANCIÓN

El arpa suena cuando nace el alba
y mis labios producen golondrinas.
Sobre mi corazón queda la noche
aislada de risas y flores.

Siento que la mirada no es tan larga
para alcanzar lo que no vuelve nunca.

Al alba canta el arpa, sin embargo,
el arpa de la nueva voz que emerge,
del nuevo ser que nace en el día.
 

VIAJE

Mi alma se va en los campos
Mi amor se va en la muerte
Y las ruedas me anuncian esta despedida.

La atracción del acero de los rieles,
el frotar de la brisa en los vagones tristes,
los postes del teléfono con sus alas tendidas
Todo me anuncia nada. Adiós sin despedida.

Sobre los campos fugitivos ha volado una lágrima
Ha rodado un suspiro sobre las ramas grises
y el humo de la máquina lo ha destrozado el canto.

El sol, refugio ardiente del último latido,
los trigales desvanecidos de repente,
las pequeñas corrientes
salpicadas de pronto
del coágulo del último suicida.

El tren, como un fantasma vestido de silencio,
la mañana y sus largos olvidos voluntarios
me van cortado el ansia en múltiples artejos
desunidos de pronto y arrojados al viento
el último suspiro, la lágrima, el recuerdo,
el adiós, el dolor y la muerte.
 

VIENTO

Viento que mueve las hojas
lentamente.
Tiempo de largos peldaños,
tiempo verde.

La sangre va por la tierra
deslizándose.
Sangre roja, roja y verde,
canción que viene a los labios,
canción que desde el mar
sube a los altos picachos,
de sol, viento y arena
hacia el Sur se va tornando
venas duras de la tierra,
del minero y el arado.

Viento que mueve los árboles,
canción que llega a mis labios:
mi cuerpo se ha convertido
en un cuerno largo, largo...


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