trejo

GUILLERMO TREJO  (Temuco, 1926)  Cuentista, poeta y periodista chileno. Egresó de la escuela de Derecho de la Universidad de Chile en 1950. Siguió cursos de lingüística romana en la Universidad Central de Madrid. En 1952 representó a los escritores chilenos en Segovia y dio conferencias en diversos lugares de España sobre la literatura chilena.
Periodista de El Mercurio, recibió el Premio Municipal de Santiago, y el de la Academia Chilena de la Lengua, entre otros muchos reconocimientos.
En España publicó sus primeros libros bajo el seudónimo Alonso Laredo. Aunque ciertos poetas españoles influyen en su poesía, ello no disminuye en nada su originalidad. Siendo un buen poeta ha privilegiado la labor periodística como actividad constante.
Dice Carlos René Correa: Guillermo Trejo parece no tener urgencia en su ejercicio de poeta y está ceñido a la vida y a la muerte con una dignidad de artista puro que pesa valores, con alquimia equidistante entre el hombre y su mundo. Jamás se oirá hablar de él en la turbulenta vida de los poetas. (Poetas Chilenos del Siglo XX) A pesar de todo su obra poética no deja de tener cierta extensión.

OBRAS PUBLICADAS:

--5 Poetas Hispanoamericanos en España. Madrid, 1953.
--La Poda. Santiago de Chile, 1964.
--Piel Adentro. Santiago de Chile, 1979.
--La Casa del Descalzado. Cuentos. Santiago de Chile, 1981.
--Huésped del Gusano. Santiago de Chile, 1983.
--Caudal de Murientes. Santiago de Chile, 1986.
--La Boda Continua. Concepción, 1987.
--Valentina en las Sombras. Santiago de Chile, 1988.
--En los Vacíos de la Ira. Santiago de Chile, 1991.
--Elegía del Ángel. Concepción, 1993.
--Secreta Víspera. Santiago de Chile, 1995.
 
 

SELECCIÓN







NELLA CECITA DELLA CARNE.

Sumidos uno y otra
En la ceguera de la carne.
Buscándonos en fiebre de caricias,
Temblorosos de angustia placentera.
Navegante en la quietud
Del embeleso.
                 Unos en lo vario
del deseo. Y tan solos juntos
De nuestra compañía. Amantes
desasidos del tiempo ajeno
por la ebriedad de las caricias
 

LA CARCOMA.

A goteras transcurre la casa.
La familia transcurre a remiendos
Desde el cuerpo vestido hasta el alma.

Cada día se ahonda en el sueldo
Una llaga más grave que asombra
La presencia del pan al almuerzo;

Y este mismo, por último, asusta
Con su extraño milagro de escoria
Donde sufre ya el hambre futura.


Volver