winter

AUGUSTO WINTER  (Tamaya, 1868 - Puerto Saavedra, 1927) Técnico mecánico de profesión y Bibliotecario por vocación, en el año 1915 crea la primera biblioteca pública de la provincia de Cautín.  En ella recibe la presencia de otros poetas que, como él, fijarán en el futuro estas aguas y estas tierras en el contexto de la poesía universal: Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Le visitaron allí también otros escritores como Eugenio Labarca, Alone, Francisco Donoso y Alfonso Escudero.
El Nobel Pablo Neruda lo recuerda así en sus recuerdos de adolescencia: ...en el desordenado río de los libros como un navegante solitario, mi avidez de lectura no descansaba de día ni de noche. En la costa, en el pequeño Puerto Saavedra, encontré una biblioteca municipal y un viejo poeta, don Augusto Winter, que se admiraba de mi voracidad literaria. "¿Ya lo leyó?", me decía, pasándome un nuevo Vargas Vila, un Ibsen, un Rocambole. Como un avestruz, yo me negaba a discriminar.
Don Augusto Winter era el bibliotecario de la mejor biblioteca que he conocido. Tenía una estufa de aserrín en el centro, y yo me establecía allí como si me hubieran condenado a leerme en tres meses de verano toodos los libros que se escribieron en los largos inviernos del mundo.
Aunque nacido en las áridas tierras del norte de Chile es en Puerto Saavedra donde encuentra la humedad que regaría su creación literaria. Su única obra, que reúne gran parte de su creación, fue publicada el mismo año de su muerte.
Al decir del poeta Hugo Alíster: Su breve pero intensa obra poética, es uno de los primeros discursos en Chile acerca del daño que el hombre provoca en su entorno y, por lo tanto, a sí mismo. Es, seguramente, el iniciador de la poesía ecológica en nuestra devastada tierra. Este sólo hecho amerita la recuperación de su memoria y de su obra.
La obra de Winter, intimista, cargada de nostalgia, conmueve y de algún modo evoca un aspecto de la Frontera violenta de principios de siglo. Tal vez, el poema La fuga de los cisnes es la metáfora de la fragilidad de la vida natural en oposición a  la brutalidad de los recién llegados, el símbolo de la huida hacia el interior de la Araucanía profunda en sus misterios y todavía entonces protectora.

OBRAS PUBLICADAS:

--Poesías. 1927.
--Poesías, 1999. Reedición de Hugo Alíster, con el patrocinio y auspicio de Departamento de Cultura. Mineduc, IX región.
 
 

SELECCIÓN.





LA PLAYA

    Cuando la mar embravecida ruge
y se revuelve en colosal batalla,
y de las olas el soberbio empuje
viene a morir en la arenosa playa.

me quedo, en muda expectación, pensando
cómo el furor con que el mar resuena
llega a cambiarse en un murmullo blando
cuando llega a su límite de arena.

    En torno mío siento cómo clama
la sintonía de salvajes notas
en que la humana vida desparrama
sus gritos, sus lamentos y ansias locas;

y cuando a ti me acerco, vida mía,
no siento ya el fragor de la batalla
sino la dulce y plácida armonía
de las olas que mueren en la playa.
 

LA FUGA DE LOS CISNES

    Reina en el lago de los misterios tristeza suma:
los bellos cisnes de cuello negro de terciopelo
y de plumaje de seda blanca como la espuma,
se han ido porque del hombre tienen recelo.

    Aún no hace mucho que sus bandadas eran
 risueños
copos de nieve que se mecían con suavidad
sobre las ondas, blancos y hermosos como los sueños
con que se puebla de los amores la bella edad.

    Eran del lago la nota alegre, la nota clara
que al panorama prestaba vida y animación,
ya fuera un grupo que en la ribera se acurrucaba
ya una pareja de enamorados en un rincón.

    ¡Cómo era hermoso cuando jugaban en la laguna
batiendo alas en los ardientes días de sol!...
¡Cómo era bello cuando vertía la clara luna
sobre los cisnes adormecidos su resplandor!...

    El lago amaban donde vivían como señores
los nobles cisnes de regias alas; pero, al sentir
como implacables los perseguían los cazadores,
buscaron tristes, donde ignorados ir a vivir.

    Y poco a poco se han alejado de los parajes
del Budi hermoso, que ellos servían a decorar,
yéndose en busca de solitarios lagos salvajes
donde sus nidos, sin sobresaltos, poder formar.

    Quedaban  pocos: eran los últimos, que no querían
del patrio lago las ensenadas abandonar,
sin contagiarse con el ejemplo de los que huían,
confiando siempre de los peligros poder salvar.

    Mas, desde entonces, fue su destino, destino aciago,
siendo el objeto de encarnizada  persecusión,
vióseles siempre de un lado a otro cruzar el lago
huyendo tímidos de la presencia del cazador.

    Al fin cansados los pobres cisnes de andar huyendo,
se reunieron, en una triste tarde otoñal,
en la ensenada donde solían dormirse oyendo
la cantinela de los suspiros del otoñal.

    y allí acordaron que era prudente tender el vuelo
hacia los sitios desconocidos del invasor;
yendo muy lejos, tal vez hallaran bajo otro cielo
lagos ocultos en un misterio más protector.

    Y la bandada gimió de pena, sintiendo acaso
tantos amores, tantos recuerdos dejar en pos!...
Batieron alas; vibró en el aire fru - fru de raso
que parecía que era un sollozo de tristes adiós! ...

    ...Reina en el lago de los secretos tristeza suma
porque hoy no vienen sobre sus linfas a retozar,
como otras veces, los nobles cisnes de blanca pluma,
nota risueña que ya no alegra su soledad.

    Si por ventura suelen algunos cisnes ausentes
volver, enfermos de nostalgia, por contemplar
el lago amado de aguas tranquilas y transparentes,
lo hallan tan triste que alzando el vuelo no tornan más!...
 


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